Cuando el banco de toda la vida ofrece «un depósito que puede darte mucho más», la palabra que trabaja es «depósito», suena a garantía, y la que cobra es «puede». El estructurado es un producto legítimo con un diseño que hay que entender entero antes de compararlo con nada.
La anatomía: suelo garantizado, techo condicionado
Un estructurado típico combina dos piezas:
- La garantía del capital (en los que la llevan, que son la mayoría de los comercializados como depósito): recuperas lo invertido al vencimiento, pase lo que pase, y esa parte sí es depósito con fondo de garantía.
- La rentabilidad variable: un cupón que se cobra solo si se cumple una condición de mercado —que un índice no caiga, que unas acciones aguanten un nivel— medida en fechas concretas. Si la condición falla, el cupón es cero o simbólico.
El resultado: el peor escenario realista no es perder capital, es haberlo tenido bloqueado años a cambio de nada, con la inflación trabajando en contra, como recuerda rentabilidad real e inflación.
Cómo juzgarlo: contra su alternativa simple
El estructurado se evalúa comparando sus escenarios contra el depósito normal al mismo plazo:
- Escenario malo: cupón cero contra la TAE segura del depósito simple. Esa TAE perdida es la prima que pagas por la apuesta.
- Escenario bueno: el cupón máximo contra esa misma TAE. Esa diferencia es el premio.
- La probabilidad de cada escenario no la sabes tú ni la sabe la sucursal: la fijó quien diseñó el producto, y el diseño tiene margen incorporado a favor de la casa. Regla de andar por casa: si el premio no es claramente superior a lo que arriesgas de prima, el trato es malo incluso sin calcular probabilidades.
A eso se suman las rigideces propias: plazos largos, ventanas de cancelación peores que las de un depósito normal —a veces a valor de mercado, con pérdida posible— y una complejidad que obliga al banco a tratarlo como producto de inversión en el papeleo, con test de conveniencia.
Para quién puede tener sentido
Para quien entiende la apuesta, quiere exactamente esa exposición —capital protegido con una participación acotada en un mercado— y usa dinero sin fecha ni función. Es una opinión de mercado empaquetada, prima de la renta fija comprada directamente en cuanto a familia de decisión.
Para el ahorro de este sitio —garantizado, disponible, previsible— no encaja: su rentabilidad no es previsible por diseño, y el mapa de opciones que sí cumplen está en alternativas a los depósitos.
Preguntas frecuentes
¿El capital de un estructurado está garantizado por el fondo de garantía?
En los estructurados con forma de depósito y garantía de capital, el nominal está cubierto por el fondo dentro de los límites generales; la rentabilidad condicionada no existe hasta que se devenga, así que no hay nada de ella que garantizar. Los estructurados con forma de nota o bono son otra figura, sin fondo de depósitos: la palabra del folleto no basta, hay que mirar la ficha.
¿Puedo salirme de un estructurado antes del vencimiento?
Depende del folleto: algunos no admiten cancelación, otros la dan a valor de mercado. Donde el capital garantizado «al vencimiento» puede valer menos hoy. Es una diferencia dura con el depósito simple y una razón más para no meter en él dinero con fecha.
¿Cómo tributa?
Los cupones que se cobren son rendimientos del capital mobiliario en la base del ahorro, como los intereses de cualquier depósito, en el año en que se perciben.
Me lo ofrece mi banco con mucha insistencia, ¿por qué?
Porque deja más margen que un depósito simple: la estructura lleva incorporada la ganancia del emisor. La insistencia comercial no lo hace malo por sí sola, pero es un dato sobre para quién es rentable seguro. La respuesta serena es la pregunta del recuadro y una comparación con números delante.